domingo, 28 de abril de 2013

"El tañer de las campanas"


Ya no se oye el tañer de las campanas
que de niña ordenó todos mis días.
Las iglesias terminarán vacías
cuando desaparezcan las ancianas

de arraigadas creencias tan cristianas,
seguidoras devotas de homilías,
rosarios y sagradas letanías,
fieles a tradiciones cotidianas.

A pulso se lo ganan hoy los curas
que cierran las iglesias por temor
a que alguien desvalije sus riquezas,

dejando por las calles más oscuras
a los que alguna vez, en su interior,
buscan un Dios que escuche sus tristezas.

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El clero y sus flaquezas
han puesto en jaque toda su doctrina
convirtiéndola en pieza de vitrina.

Alma en el verso

6 comentarios:

Elisa Viviana Rezzonico dijo...

Que agradable sorpresa asomarme a tu página y encontrar este regalo. Sería bueno que Francisco I lo tenga en cuenta. Todos esperamos una renovación. Claro, como tantas cosas que esperamos.
Felicitaciones, hermosa la imagen. Un beso grande.
Elisa

Alma en el verso dijo...

Muchas gracias, Elisa. Un abrazo

Aldabra dijo...

por una parte tienes razón en tus versos pero por otra creo que todavía hay mucha juventud fanática, cosa que se me hace dificil de comprender, que no digo que censure, allá cada uno, faltaría más.

perto tienes mucha razón en la doctrina de vitrina.

biquiños,

Alma en el verso dijo...

En esta bella ciudad donde vivo, hay un buen número de iglesias, algunas muy bellas, pero suelen estar cerradas, sólo las abren en horario de culto y las personas que asisten a los sagrados oficios son pocas y por regla general, todas mayores. Es prácticamente imposible disfrutar alguna vez, de forma un poco más íntima de la paz de estos templos.
Muchas gracias, Aldabra.
Un abrazo

Cristino dijo...

Muy lindo tu soneto y certero lo que dices de la situación actual en cuanto a la asistencia a los oficios sagrados.
Volviendo al tañer de las campanas, lo recuerdo perfectamente y el sonido individualizado de cada una de ellas. También las circunstancias que los motivaban, como la llamada a misa, el ángelus, el de oración al atardecer, el de ánimas en noche cerrada y los de rebato, normalmente cuando había incendio y el recibimiento o despedida de la Virgen, al llegar y regresar a la ermita.
Felicidades y abrazos.

Alma en el verso dijo...

Agradezco y valoro mucho tus visitas y comentarios.
Un abrazo, Cristino