Hoy sopla ya destemplado el viento,
el verano ya toca a su fin
y en el jardín se
escucha un lamento.
Son la hojas del
almez, que lloran
porque con cada
ráfaga sienten
que sus verdes tallos se resienten.
Son las lavandas atropelladas,
que con su
sencillez y donaire
dejan su último
aroma en el aire.
Es la madreselva,
que se abraza
a las ramas de la
buganvilla,
añorando su flor
amarilla.
Es el jazmín, que
parece mustio,
recordando otros tiempos mejores
en los que dejaba
sus olores.
Sólo el limonero sigue ajeno
altivo y
altanero en el centro,
viéndose de hojas
y frutos lleno.
Hoy sopla ya
destemplado el viento,
el verano ya llega a su fin
y en el jardín se
escucha un lamento.
Hoy el viento procede del norte
y lleva de la mano al otoño
que va golpeando
el picaporte.
Alma en el verso