Ahora dicen,
"dicen que ven la luz
al fin del túnel".
¿A quien lo dicen?,
¿a quien perdió su casa
y su trabajo?,
¿a quien se acuesta
y se levanta envuelto
en la miseria?,
¿a quien da pan
con más pan a sus hijos
cuando lo tiene?.
¿Quien va a creer
a los que con engaños
urden la vida?,
¿a los que ayudan
al sagaz usurero
y al vil ladrón,
dejando solo
con su lucha al obrero
en un rincón?.
A estas alturas
cualquier cosa que digan,
aun si es verdad,
parece una hábil
y astuta componenda
para lavar
la triste imagen,
el oscuro semblante
de esta existencia,
que entre unos y otros,
han logrado imponer
con malas artes.
No digan más,
pónganse a trabajar,
dejen sus frases
y sus discursos,
sus ilusorios aires
de amos del mundo
y rectifiquen.
Aprendan la lección
de sus errores,
pidan perdón
por una vez al pueblo
y rindan cuentas.
No vaya a ser
que cuando pidan voto,
no se les dé,
pues quizá vea
el pueblo, más que aquellos
que dicen ver.
Alma en el verso